La fábrica de los relojes

Nos encontramos frente a una fábrica de grandes dimensiones. Pronto nos damos cuenta de que va a ser imposible fotografiarla en un sólo día. La gran cantidad de fotografías que van apareciendo ante mis ojos me hacen pensar que dividiré el reportaje en dos o tres partes. La distancia en esta ocasión no será un problema por lo que decido que habrá segundas partes.

Como siempre, en silencio y siendo respetuosos con el lugar, entramos, desplegamos trípodes y empezamos con las primeras naves industriales. El color de las claraboyas colocadas en la cubierta, era brutal. Azules, amarillos, verdes intensos… la luz se colaba a través de ellas e inundaba el lugar, bañaba las paredes y el suelo de la fábrica.

Grandes relojes que ya no marcan las horas de entrada y de salida. Esos relojes que creemos no hace mucho tiempo dejaron de funcionar.

Por último, debo decir que el lugar, a pesar de estar bastante vandalizado, tenía vigilancia.

Os dejo con la Fábrica de los relojes. Espero que os guste.

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La última butaca

Han sido muchos kilómetros y las primeras dudas nos asaltan a todos. La misma pregunta de siempre. Podremos entrar? La respuesta se hace esperar.

Nos encontramos ante un cine teatro, justo en mitad del pueblo. Seguramente que fue el único durante muchísimos años. Creemos que llevaba pocos años abandonado pues el estado en que se encontraba era bastante aceptable.

Decidimos que pasado el mediodía sería una buena hora para entrar, sólo fue necesario un leve empujón en una de las puertas principales, para colarnos en su interior. Como decimos siempre, sin forzar ni romper absolutamente nada. Con un máximo respeto al lugar que visitamos. Tan sólo nos interesa ver, adivinar el pasado que tuvo y plasmarlo con nuestras fotografías.

Sin embargo no es un abandono típico. Al entrar nos depara algunas sorpresas. Seguro que os dais cuenta rápidamente. Sin más, os dejo con LA ÚLTIMA BUTACA. Acomodaros y disfrutad.

Podéis ver las fotos a un tamaño superior clickando directamente sobre ellas.

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La vieja Ossa

La vieja Ossa

Factoría de sueños II

Fueron muchas fotos. El lugar se lo merecía. Seguimos avanzando en nuestra exploración, intentando conseguir cada vez mejores encuadres, mejores fotos. La luz constantemente cambiaba. Lo que por momentos era un oscuro rincón, se convertía en un instante en un espacio lleno de luz. Texturas y colores salían a relucir. Los escochones en las viejas paredes de cal eran más que evidentes. Todo el conjunto le daba si cabe más atractivo a las fotografías.

Ventanas rotas, cortinas rasgadas, la vieja estructura de madera de las cubiertas a dos aguas de las fábricas textiles. Los característicos pilares de forja. El conjunto en si tenía para mí un gran atractivo.

Aquí os dejos con la segunda parte de Factoría de sueños II. Ya me diréis que os ha parecido.

Podéis ver las imágenes a mayor tamaño clickando encima de cada una de ellas.

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Factoría de sueños

Esta vez nos disponemos a explorar una fábrica abandonada. En este caso una antigua colonia textil. Desde el exterior empezamos a calibrar las dimensiones del lugar. Nos damos cuenta que de que vamos a estar unas cuantas horas ahí dentro si queremos fotografiarlo todo.

Unos simpáticos gatos se asoman tímidamente a recibirnos. Nos vamos acercarnos a la entrada principal. Un póster con la pintura de un bello rostro, parece darnos la bienvenida, casi invitándonos a pasar. La miramos, unas rápidas y fugaces fotos y, sin darnos cuenta ya estamos dentro.

Esa bonita cara contrasta con un rostro inquietante y mirada amenazante de un graffiti que encontramos en una de las naves. La que yo denomino la sala de los graffitis. Hay varios, pero uno de ellos me llama poderosamente la atención.

Os invito que paséis con nosotros y visitéis también Factoría de sueños. Disfrutad!!!

Para ver las fotos a mayor tamaño clickar sobre cada una de ellas.

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Hotel siete estrellas II

La idea principal era entrar, un año más, a este gran lugar para hacer como digo yo siempre…cuatro fotos. Pero pasa lo que pasa. Después de un año descubres nuevos encuadres, me encuentro con una luz diferente. Ves en esas desnudas habitaciones cosas que habían pasado desapercibidas ante mi mirada.

La inmensidad del lugar y estar absolutamente sólo es una sensación realmente abrumadora. Hasta me atrevería a decir que altamente recomendable.

Poco a poco me adentro por sus oscuros pasillos, por las habitaciones… lo que hace algunos años fué el gran comedor. Despliego el trípode y me concentro en las fotos, en las tomas que quiero realizar. Al final, lo que iba a ser como mucho , una decena de fotos, se convierte en treinta, cuarenta fotos más o menos aprovechables. Vosotros juzgaréis.

Bienvenidos de nuevo al Hotel siete estrellas II. Que lo disfrutéis.

La lavanderia

La lavanderia

La Masía de los hilos

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Nos encontramos con esta masía en pleno polígono industrial. Rodeada de fábricas y de calles con tristes farolas. Desubicada, en un contexto que ya no le pertenece. Seguramente que antaño fue una magnífica construcción. Rodeada de campos de cultivo, extensas hectáreas de terreno, verdes y fértiles campos. Ese era el paisaje habitual de sus inquilinos cuando, temprano, se levantaban para realizar la tareas de labranza.

Lo que más nos sorprendió fue la gran cantidad de bobinas de hilo que inundaban el suelo de algunas de sus habitaciones.

Después de una inspección de los exteriores y asegurarnos que estaba deshabitada, nos decidimos a entrar. Os dejo con la Masía de los hilos. Espero que os guste.

La fábrica del Doctor Ítica. II parte

Hacemos las últimas fotos. Dejamos atrás la fábrica para dirigirnos a la explanada donde habíamos dejado el coche. Justo en ese momento, avanza hacia nosotros y a gran velocidad un vehículo en cuyo interior hay una persona muy, muy cabreada. Es el propietario o el encargado de vigilar la fábrica. Las cámaras y los trípodes de manera muy visible nos son de gran ayuda para apaciguar el cabreo monumental del caballero. Primeras palabras explicando nuestras intenciones, siempre con la verdad por delante, diciéndole lo que habíamos estado haciendo. Explicando nuestra afición de fotografiar este tipo de lugares. Y sobre todo, mil disculpas por la intromisión. Todo esto es suficiente para apaciguar los ánimos del señor. Al final después de una pequeña charla nos dice, de una manera mucho más amable, que abandonemos el lugar.

Esto no nos desanima a desplazarnos a una segunda fábrica. Sin duda, al acercarnos, la apariencia de abandono es más que evidente. Además es probable que no encontremos a ninguna persona esperándonos a la salida!!!

Sin más preparamos las cámaras, desplegamos los trípodes y nos disponemos a entrar a la segunda fábrica del Doctor Ítica. Seguro que os gustará.

 

La azotea

La azotea