Octogone House

Llegamos a la mansión un gris y lluvioso día, antes de entrar y tras una primera inspección decidimos ir a tomar algo a uno de esos restaurantes de “comida” rápida . Después de un breve descanso, cogimos el coche y regresamos de nuevo al solar donde se encontraba la casa. Lo que sucedió al aparcar mejor que lo explique nuestro compañero Dani en su blog, pero os aseguro que fue un gran susto para todos, sobre todo para él. He de decir que el incidente felizmente acabó bien.

Con los ánimos más calmados nos adentramos  en el terreno que rodeaba la mansión, precisamente la fotografía sirve para despejar la mente, para desconectar del mundo, centrar todos los sentidos en lo que íbamos a fotografiar . Realmente se convirtió en una buena terapia.

 

 

 

 

 

Como decía,  caminamos una centena de metros hasta llegar a la casa, me detengo  ante ella para fotografiar algunos exteriores y la observo pausadamente, sin prisas, pensando como será por dentro, las historias que esconderá esta gran mansión de tres plantas. Termino de hacer tres o cuatro fotografías más y, casi sin darme cuenta, me encuentro junto un enorme vestíbulo octogonal que hace la función de distruidor de las estancias que conforman la planta baja.

 

 

 

 

 

 

 

 

Como podéis ver el panorama es desolador, la esperanza de fotografiar un gran abandono se desvanecía por completo. El paso del tiempo o el vandalismo habían producido el derrumbe de gran parte del suelo, además el acceso a la planta superior es una misión imposible, la escalera estaba totalmente destrozada y el último tramo había dejado de existir. Poco más se podía hacer, además moverse por el vestíbulo era peligroso, muy peligroso, por ese motivo decidimos abandonar la casa, pero antes alzo la vista y observo las habitaciones del piso superior gracias a ese gran octógono abierto en el techo. Me pregunto cómo  serían, que secretos guardarían en su interior, eso me hace pensar que los grandes colapsos en la estructura del edificio causados por el paso del tiempo permiten que otras partes permanezcan casi intactas y alejadas de la mano del hombre… quizás sea lo mejor.

 

 

 

 

 

Al salir del abandono para explorar esta enorme finca divisamos a los lejos unos viejos edificios.

Después de una primera exploración lo que observo no me aporta nada fotográficamente hablando, no me seduce. Apenas un par de fotos y dedico el resto del tiempo a mirar como la naturaleza  poco a poco se apodera de los espacios inhabitados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos vamos un tanto desilusionados por el lamentable estado de este lugar. Una mansión que antes de sucumbir al vandalismo y al paso del tiempo fué sin duda un precioso lugar para contar con el objetivo de una cámara muchas historias, quizás las de una aristocrática familia francesa. Al final tan sólo han sido un puñado de imágenes, espero que os hayan gustado.

Lugar visitado con Sara y Dani

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