1916-2000 La gran comunidad 2

Llegué una tarde de otoño. El acceso se había complicado. Por momentos pensé que no podría entrar, pero al final lo conseguí.

Una vez dentro me dispuse a desplegar el trípode y rápidamente a empezar con las  primeras fotos.

Los días anteriores habían sido muy lluviosos. Los charcos y acumulaciones de agua eran muy numerosos debido a las goteras que suelen haber en estos sitios. Gran error el mío de ir en bermudas!!!

Mientras me concentraba en los encuadres los mosquitos tigre literalmente me comían. Le hubiese quitado la palabra mosquito!!! Directamente los tigres se zampaban mis piernas. Sólo deseaba llegar con ellas hasta el final del reportaje.

Plantas inferiores. Primeras fotos y… aguantando infinidad de picadas.

La comunidad. Exteriores

La comunidad. Exteriores

 

 

La gran comunidad. Exteriores

La gran comunidad. Exteriores

 

 

Grande y decadente arquitectura

Grande y decadente arquitectura

 

 

La sala de las ventanas rotas

La sala de las ventanas rotas

 

 

La sala de las ventanas rotas

La sala de las ventanas rotas

 

 

La sala de las ventanas rotas

La sala de las ventanas rotas

 

 

Siempre veo este lugar con color, mucho color. Por sus graffittis, por el color intenso de sus paredes. Me gusta conservar esos colores en cada una de las habitaciones. Pasillos y vestíbulos verdes, salas con un naranja extremadamente “cañero”…es por este motivo que no he querido desaturar las fotografías que he realizado.

Me dirijo de nuevo a la iglesia. Otra luz, otros encuadres…

La iglesia

La iglesia

 

 

La iglesia

La iglesia

 

 

La iglesia

La iglesia

 

 

Me gustaría hacer una pausa en las fotos y regalaros una vez más un fantástico relato de la escritora Vane López.

La historia de Samuel. Seguro que os encantará.

ENAJENACIÓN

-¿Cuanto tiempo hace que este lugar está abandonado?

– Trece años.

– Es una pena, es precioso.

– Quizá lo fue.

– ¿Porqué vives aquí?

– Barbados me queda algo lejos para ir haciendo dedo.

– En serio tio, ¿cómo te quedas aquí solo? Sin nada ni nadie con quien hablar… Si eres un tío estupendo nene, de veras te lo digo.

– Pues gracias por tus palabras, pero no, gracias. Aquí tengo cuanto necesito, que es bien poco, y respecto a la gente, lo que digo siempre: mu majos todos, pero lejos. De vez en cuando viene alguien. Algunos hacen fotos, otros vienen a beber, otros hacen rituales… Cada uno con su historia. Son como mi televisión.

– Pero una conversación, compartir unas birras, discutir opiniones… amar a alguien, que te amen…

– Y recibir humillaciones, sufrir la arrogancia y la mezquindad, codearte con falsos e hipocritas, asistir a reuniones sociales por convención, no por sentimiento, mantener contacto con personas que detestas y te detestan sólo porque compartís ADN… No me compensa.

– Eso es ser realmente pesimista amigo. Cuéntame, ¿Qué te pasó?

– ¿Sabes lo que es una persona tóxica?

– No

– No sabes la suerte que tienes…

– Explícamelo, por favor.

–  A ver, básicamente, Tóxicas son esas personas que destruyen la autoestima a los demás para ellos sentirse bien. Son esas personas que piensan que sólo ellos tienen razón y que sólo ellos saben cómo han de hacerse las cosas. Por regla general, agigantan tus errores y reducen al máximo tus logros o difunden rumores para acabar con tu reputación. Persiguen un objetivo: conseguir poder y control sobre todo y todos.

– ¿ Eso no es una enfermedad mental?

– Eso es un veneno que una vez ingieres no sabes como expulsar. Es un tipo de maltrato. Más emocional. Acabas sintiendo dependencia de tu maltratador. Sabes que debes acabar con eso, pero sigues ahí. Recibiendo golpes y lamentándote de no rebelarte y acabar con todo de una vez.

– Entiendo. Acabas enfermando tu.

– Más o menos.

– ¿Te enamoraste de una persona tóxica?

– No. Era de mi familia.

– Ya. ¿Y no pudiste cambiarte de ciudad, por ejemplo?

– No.

– Samuel, así no puedes seguir siempre.

– ¿Porqué? Aquí no molesto a nadie, y nadie me molesta a mi.

– Bueno, eso es relativo…

– Manu, no empieces.

– Entonces, ¿te acuerdas de mi?

– No.

– Has dicho mi nombre.

– Me habré confundido.

– Tu sabes que no. Me has bloqueado en tu memoria, supongo para no echarme de menos. Somos amigos tio

– No me jodas Manu. No me jodas que no quiero enfadarme

– Samuel, ya te has “enfadado” bastantes veces, ¿no?

– Pero a ti qué cojones te importa. Déjame en paz,¡ joder!

– Sami, tienes que irte. Este no es tu lugar. Ya todo pasó.

– ¡Que no me llames Sami! Sami me llamaba él. Y ya sabes cómo acabó.

– Sami, ¿Vas a matarme a mi también?

– No, te vas a caer tu solito… este suelo vence fácil… Hace unos meses se “cayeron” tres chicas. Creyeron verme y me hablaron. Te advertí que me dejaras en paz.

– Samuel, debes irte, ya hace diez años de todo aquello. Tienes que saber algo. José no murió. Tu te suicidaste creyendo que le habías matado, pero no fué así. Él está vivo y tu no. Pero vete tranquilo, no le mataste. Estabas furioso, querías acabar con esa situación de la que me hablabas antes. No sabías qué hacer. Estabas desesperado y te enagenaste. Perdónate y marcha en paz. Samuel, no me empujes. Por favor. Sam, ¡No!

Todos sus relatos en : http://onirialina.wordpress.com/

 

En el vestíbulo

En el vestíbulo

 

 

En el vestíbulo

En el vestíbulo

 

 

En el vestíbulo

En el vestíbulo

 

 

Antes de subir por las escaleras, me dispongo a entrar en salas que en la otra ocasión no tuve tiempo de fotografiar.

La cocina me fascina por el estado tan tétrico que se encuentra. Esos juegos de luces cuando sale o se esconde el sol, le confiere un lugar lleno de misterio.

Camino a la cocina

Camino de la cocina

 

 

La cocina

La cocina

 

 

La cocina

La cocina

 

 

Los guardianes dorados siguen ahí, expectantes.

Guardianes dorados

Guardianes dorados

 

 

Guardianes dorados

Guardianes dorados

 

 

El pasillo de los arcos apuntados

El pasillo de los arcos apuntados

 

 

Empiezo a explorar las plantas superiores y por fin los malditos mosquitos empiezan a darme un respiro.

La sala naranja me sorprende por un color terriblemente intenso y por una bonita escalera de caracol de hierro forjado. Por la tipología del forjado de la planta superior, seguramente fue construido en la fase final del seminario.

 

La sala de la cúpula

La sala de la cúpula

 

 

La sala naranja

La sala naranja

 

 

La sala naranja

La sala naranja

 

 

La sala naranja

La sala naranja

 

 

Siempre te puedes encontrar con zonas especialmente tétricas, llenas de misterio. En ellas he intentado buscar una cierta belleza jugando con la luz que se cuela de un cercano pasillo color naranja.

 

Luz y misterio

La sala calcinada

 

 

El rincón del miedo

El rincón del miedo

 

 

Vuelvo a la zona que denomino el claustro. Los pasillos se vuelven de un verde más intenso cuando les dan los rayos del sol.

 

El claustro

El claustro

 

 

El claustro

El claustro

 

 

Claridad tras las vidrieras

Claridad tras las vidrieras

 

 

Aulas

Aulas

 

 

Unos pasillos que antaño estarían llenos de estudiantes, profesores que transitaban de aula en aula.

Ente aulas

Entre aulas

 

 

Entre aulas

Entre aulas

 

 

En algunas de estas aulas se podría haber rodado una película de terror.

Terror en el aula

Terror en el aula

 

 

Terror en el aula

Terror en el aula

 

 

Terror en el aula

Terror en el aula

 

 

Luz y misterio

La sala calcinada

 

 

Está en la silla

Sombras en la silla

 

 

La sala de las pinturas

La sala de las pinturas

 

 

Aulas

Aulas

 

 

Me despido de vosotros con dos de las fotografías que, personalmente, más me han gustado y más disfruté al hacerlas. Por no buscarlas, por la luz que se colaba en ese momento, por el increíble juego de colores en una zona casi siempre sumida en la mas absoluta oscuridad.

No sé que opináis. En cualquier caso espero que hayáis disfrutado viendo este grandísimo lugar abandonado. Quizás esta sea la última entrega…quien sabe.

El rincón del miedo

El rincón del miedo

 

 

La sala calcinada

La sala calcinada

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8 Respuestas a “1916-2000 La gran comunidad 2

  1. Pingback: 1916-2000 La gran comunidad 2 | Cerrado por abandono

  2. Excelente reportaje de este gran lugar ya conocido en el mundo Urbex y que yo también tuve la suerte de visitar este verano; pero en mi visita no había mosquitos, jajaja.

    ¡¡Un saludo!!

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