El Chalet de al lado

El abandono del chalet?

Último dia en casa?

EL CHALET DE AL LADO

Nunca me he perdido los acontecimientos importantes de mi familia. Incluido el día que ardió mi casa. Tan presente estaba en aquel momento y aquel lugar que con ella me quemé. Pero dejadme que os cuente cómo terminé mi vida en esas circunstancias.
Me llamo Antonio Márquez. Nací hace 63 años en un pueblo andaluz del que no recuerdo gran cosa, porque mi familia emigró a una ciudad del área metropolitana de Barcelona cuando solo era un crío inverbe. Trabajé mucho y en muchos lugares, y a los 25 me casé con una chica rica a la que amé con todo mi ser. Ella fué mi perdición. Amarla me llevó por el camino de la autodestrucción, hasta desear no haber nacido. No me engañó con otros hombres. No me abandonó. Nada de eso. Era ella en si lo que me pasó. Era un ser dañino, una mujer caprichosa con una visión negra de la vida: veía agravios de todas las personas que le rodeaban donde no los había. Era egocéntrica hasta el punto que por tener más que los demás, hasta mas dolores tenía: “… eso no es nada, yo sí que sufro que tengo las vertebras chafadas…” Siempre ella mas. Vivía en una guerra sin fin, en la que iba cambiando de enemigo. Pero siempre en guerra. Y yo con ella. O contra ella, porque a menudo fui yo el que estaba al otro lado de la trinchera. Yo le permitía todos sus caprichos para que estuviera contenta, para que fuese feliz, para que todos pudiesemos serlo. Yo le apoyaba en sus trifulcas, tanto que yo mismo me las creía, tanto que las hacía mías hasta que me envenené.
Cuando me di cuenta de mi fracaso como hombre supe que era tarde. Ya no podía arreglar el daño hecho. Sobretodo a mis hijos, antetodo a mis nietos. Pero podía empezar de nuevo, siempre se puede, lo he visto en las películas. Así que lo quemé todo. También a ella. Pareció un accidente, como en las peliculas. Mis hijos cobraron los seguros y se libraron de ella, y mis nietos… ellos me tienen a mi.
Antonio Márquez se quemó con su mujer en aquel chalet, pero yo escapé por el sótano, por el túnel que había preparado un año antes, cuando planeé también mi nueva vida: cirugía plástica, nueva documentación, nueva vivienda y, sobretodo, nuevo trabajo: soy el conserje de la escuela de mis nietos. Sólo lamento no haber podido salvar del fuego aquel caballito que tanto les gustaba. Me quieren como nunca quisieron a su yayo Antonio. Con Diego intercambio cromos, ya soy todo un experto. Y con Daniela… Ay, mi Daniela. Todos los días viene a hablarme de su yaya. Si ella supiera. Angelito. Mírala, ahí viene.
– Hola Jaime. ¿Qué haces?
– Estoy leyendo. Pareces muy contenta.
– Sí, lo estoy, porque hoy podré por fin presentarte a mi yaya.
– ¿Tu yaya? Yo creía que…
– Salió ayer del hospital. Ha estado ingresada seis meses por el incendio, pero ya está bien. Vamos a comprar un caballito balancín como el que teníamos y se quemó en el incendio. Dice mi yaya que así siempre recordaremos al bueno de mi yayo Antonio. Mira Jaime, ahi viene. Podríais ser novios…

Texto de Vanessa López

www.oniria.megustaescribir.com

Oscuridad en la sala de juegos

Oscuridad en la sala de juegos

La sala de juegos

La sala de juegos

El comedor

El comedor

El comedor

El comedor

El comedor

El comedor

El comedor

El comedor

Distribuidor planta 1

Distribuidor planta 1

Distribuidor planta 1

Distribuidor planta 1

Algunas de las nuevas construcciones se hicieron en un nivel superior. Muros de contención, con grandes bloques de roca, lo separaban del chalet. Alguno de ellos no aguantaron la presión produciendo peligrosos desprendimientos. Parte de las rocas entraban por las habitaciones.

La habitación de las rocas

La habitación de las rocas

La habitación de las rocas

La habitación de las rocas

La habitación de las rocas

La habitación de las rocas

La habitación de los grafittis

La habitación de los graffitis

La habitación de los grafittis

La habitación de los graffitis

Paredes de papel

Paredes de papel

La segunda planta fue prácticamente arrasada por un gran incendio.

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

Incendio en la 2ª

 

Última lectura

Última lectura

 

Anuncios

3 Respuestas a “El Chalet de al lado

  1. Pingback: El Chalet de al lado | Cerrado por abandono

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s