1916-2000. La gran comunidad

Después de una corta excursión por los alrededores de esta comunidad, entro. El calor en el exterior es bastante acusado, eso me hace desistir en la idea de hacer fotos del exterior y concentrarme más en los interiores. Las gruesas paredes y sus ventanas desprovistas de cristales me hacen pensar que en el interior el ambiente va a ser mucho más respirable.

La luz en general es bastante buena. Eso me hace desistir de nuevo del trípode. Está claro que el trípode y yo no somos buenos amigos. Pero no me hagáis caso. Es una herramienta indispensable si necesitáis tiempos largos de exposición y que las fotos no salgan trepidadas. También permite concentrarse mucho más en los encuadres.

Empiezo mi exploración sin un orden predeterminado.

La sala del frontón

La sala del frontón corintio

 

 

Pasillos de luz y color

Pasillos de luz y color

 

 

la sala de los arcos apuntados

la iglesia de los arcos apuntados

 

 

La sala de la escalera de caracol

La sala de la escalera de caracol

 

 

La sala de la escalera de caracol

La sala de la escalera de caracol

 

 

Sala blanca

La sala de la luz

 

 

Sala blanca

La sala de la luz

 

 

Sala blanca

La sala de la luz

 

 

Sala blanca

La sala de la luz

 

 

Sala blanca

La sala de la luz

 

 

Sala blanca

La sala de la luz

 

 

Baño de hojas

Baño de hojas

 

 

Reflejos en verde

Reflejos en verde

 

 

Agradables motivos neoclásicos me voy encontrando en casi todas las salas que entro. En este caso un capitel corintio.

Neoclásico en la escuela

Neoclásico en la escuela

 

 

Neoclásico en la escuela

Neoclásico en la escuela

 

Salas de una grandísima belleza. Lástima el alto grado de vandalismo que sufren estas obras de arte.

Ahora quiero que dejéis un momento la fotografía y leáis el maravilloso relato de la escritora Vane López. Mis fotografías, concretamente las de la sala de los “guardianes dorados”,  le inspiraron esta historia. Seguro que os encantará.

Otros relatos en su blog : http://onirialina.wordpress.com/

LOS GUARDIANES DORADOS

Mi abuelo es mi fan número uno. Y eso es mi mayor orgullo. Tiene 108 años, y la cabeza mejor amueblada que todos nosotros juntos. Dice que su secreto es no pensar demasiado, pero yo sé que si algo hace mi abuelo, es reflexionar. Lo que daría por saber qué tiene en la cabeza cuando se queda mirando al horizonte, meditabundo, sabio. Mi yayo.

Hoy le voy a mostrar la última serie que he hecho. Es especial. Se trata de su escuela. Allí estudió hasta los catorce años, y, aunque a él no le gusta hablar de si mismo, lo averigué por casualidad. Quizá al ver las fotografías me cuente sus vivencias allí. Es un edificio magnífico, abandonado a su suerte y azotado por el vandalismo. Una pena que espero no afecte demasiado a mi abuelo.

Cuando llego a su casa está sentado en su butaca favorita. Amelia le acaba de retirar el desayuno. La señora me comenta que apenas come, pero que está fuerte como un roble. Ella le cuida veinticuatro horas al día, a veces pienso que le conoce mejor que yo. Tras algo de conversación le muestro la carpeta con las fotos, y se la entrego con la ilusión de poder emocionarlo con ellas.

– ¡Pero qué has hecho niño! ¡Insensato! ¿Cómo se te ocurre ir allí?

– Abuelo, tranquilo, no te alteres por favor. Soy fotógrafo de abandonos, tengo experiencia. No me ha pasado nada, ¿lo ves?,

– Tu no sabes lo que has hecho… ¡Madre mía! hijo, estamos en un problema. Y gordo.

– Pero ¿qué te pasa? ¿porqué dices eso?

– Siéntate. Te lo explicaré.

Mi abuelo nunca me había hablado así, implacable, frío, aterrado. Estaba realmente alterado, pero algo menos que yo cuando me contó su historia. Al parecer pertenecía a un grupillo de alumnos, en 1919, a sus catorce años, que no eran precisamente los niños buenos de la escuela. Por lo que me contó eran los típicos chuletas con dinero que no aceptaban las normas porque se creían por encima de ellas. Yo aluciné con eso porque mi abuelo es un ejemplo de sencillez, un claro ejemplo de prudencia y serenidad. No me lo podía creer y aun no sabía lo peor. Me contó que una noche se reunieron en el gran salón, ante la imponente chimenea custodiada por dos figuras que parecen sostenerla, y tramaron destruir las cocinas de la escuela. Al parecer querían protestar por la falta de carne y pasteles, y lo mejor que se les ocurrió hacer fue prenderle fuego. Siento como mi abuelo recuerda aquella noche como si la estuviera viviendo en el momento de explicarla. Explica que él se negó a participar en aquel incendio, y que los demás se le tiraron encima. Discutían muy fuerte, cercanos a llegar a las manos, cuando un murmullo de ruidos y extraños crujidos les hizo girarse hacia la gran chimenea. Mi abuelo recuerda que sus compañeros se quedaron como petrificados, muy quietos y con la mirada clavada en las dos figuras, que habían cobrado vida. Él sí podía moverse, pero decidió quedarse quieto como los otros. De todas maneras el terror que sentía no le permitía pensar con claridad, si hubiese intentado correr seguro que hubiese caído de bruces y hubiese sido peor por llamar su atención.  Los guardianes dorados de la chimenea avanzaron entre chirridos y ajusticiaron uno tras otros a todos y cada uno de sus cuatro compañeros. Para cuando llegaron a mi abuelo, él se había orinado en los pantalones. Por algún motivo que desconocía en ese momento lo miraron y se dieron la vuelta para dirigirse de nuevo a su lugar en la chimenea. Fué el único superviviente, y por lo rocambolesco de la historia decidió hacerse el desmayado para cuando llegaran los profesores. Nadie iba a creer lo que allí había acontecido. Su secreto se iría con él a la tumba.

Durante muchos años vivió atormentado por aquel suceso. Emigró a Francia, donde vivió durante veinte años. Allí conoció a mi abuela y formó una familia. Pero jamás pudo olvidar aquella noche en el gran salón. Decidieron volver para criar a sus hijos en su país de origen. Mi abuela siempre quiso volver, así que buscaron piso y se establecieron fácilmente. Eran otros tiempos. Al poco de vivir en Barcelona, mi abuelo recibió una visita. Un hombre muy mayor picó a su puerta y le dijo que era el secretario del director de su colegio y que lo sabía todo. Le hizo entrar a su casa aprovechando que mi abuela había salido a comprar. El hombre misterioso no se presentó con su nombre y apellido, sólo con su cargo, pero le pareció que por algún motivo le conocía muy bien. El caso es que aquel hombre le dijo que no sólo fué el único superviviente aquella noche, sinó que por haber sido salvado por los guardianes dorados éstos le habían otorgado la gracia de la vida eterna.

A mi abuelo todo aquello le hubiese parecido una fantasía si no fuese por lo que él mismo vivió hacía veintipico años. Supo que sin saberlo adquirió, la noche que sobrevivió a aquella matanza, una habilidad mágica: los guardianes le  habían escogido para ser uno de ellos para siempre.  Debía cuidar de la escuela como ellos lo hacían , de lo contrario se convertiría en un ser de bronce dorado, igual que ellos, para toda la eternidad. O bien, si quería morir en paz, podía pasar su maldición a uno de sus descendientes.

– Pero abuelo, la escuela está abandonada desde el año 2000. Está destruida. Y tu sigues de carne y hueso, y vivo. Quizá todo aquello sólo fué un mal trago del pasado. Ya no es real. Deja de sufrir por ello…

– Ivan, ¿Qué te pasa?

– No lo sé, no puedo moverme… yayo avisa a Amelia, me encuentro muy mal…

– Lo siento hijo…

– ¿Yayo porqué lloras? ¿Qué me está pasando?

– Perdóname si puedes, estoy tan cansado… Tu serás el guardián de bronce Ivan, no yo. Haré que te trasladen allí,y tu cuidarás de la escuela. No debiste entrar allí. No debiste remover el pasado hijo…

Aquella mañana mi abuelo destruyó mis fotos quemándolas en su chimenea de hierro, y contrató a una empresa de mensajería para que me dejaran en la escuela junto a los otros dos guardianes. Desde aquel día se acabó el vandalismo en aquel magnífico edificio, eso sí, tras algún que otro “accidente” en su interior.

Allí seguiría para toda la eternidad, o así lo creí. Hasta que un día, pasados más de treinta años, vi entrar a mi propio hijo con mis fotografías en las manos. Mi abuelo destruyó las fotos pero no los archivos que seguían en mi estudio. Ese chiquillo curioso… no debería estar aquí.

Guardianes dorados

Guardianes dorados

 

 

Guardianes dorados

Guardianes dorados

 

 

La habitación de las dos ventanas

La habitación de las dos ventanas

 

 

Soledad en los pasillos

Soledad en los pasillos

 

 

Soledad en los pasillos

Soledad en los pasillos

 

 

Soledad en los pasillos

Soledad en los pasillos

 

 

El claustro

El claustro

 

 

Como podéis ver los grafittis son presentes en casi toda la escuela. Una verdadera lástima

Graffitis en la iglesia

Graffitis en la iglesia

 

 

La sala de la cúpula

La sala de la cúpula

 

 

El pasillo de los arcos apuntados

El pasillo de los arcos apuntados

 

 

El pasillo de los arcos apuntados

El pasillo de los arcos apuntados

 

 

El pasillo de los arcos apuntados

El pasillo de los arcos apuntados

 

 

Vidrieras rotas

Vidrieras rotas

 

 

La entrada noble

La entrada noble

 

 

La entrada noble

La entrada noble

 

 

La gran capilla

La gran capilla

 

 

La gran capilla

La gran capilla

 

 

Cuatro trozos policromados en el ventanal

Cuatro trozos policromados en el ventanal

 

 

Cuatro trozos policromados en el ventanal

Cuatro trozos policromados en el ventanal

 

 

Ventanal policromado

Cuatro trozos policromados en el ventanal

 

 

Grande y decadente arquitectura

Grande y decadente arquitectura

 

Dos de los espacios que más impactan,  al ir entrando en las diferentes dependencias, son estas que os presento a continuación.

Los vestuarios calcinados y lo que yo denomino como El Matadero.

Vestuarios de cenizas

Vestuarios de cenizas

 

 

El matadero

El matadero

Hasta aquí la primera parte de este enorme lugar abandonado. Espero que os haya gustado.

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13 Respuestas a “1916-2000. La gran comunidad

  1. Lo mejor las fotos y el relato. Siempre consigues que me leae la entrada completa aunque vaya con prisas… Gernial tambien el punto de vista del lugar, aunque ya solo recuerda lo que fue y hoy se encuentra en ese estado.
    Sobre tus guardianes una vez lei, pues no es la primera vez que veo esas figuras en una chimenea, el significado de estos. No lo recuerdo pero lo buscare de nuevo. Saludos desde Toledo colega.

    • Hola Nano. De vuelta de las “vacas”. Me alegra mucho que te gusten mis fotos. Vosotros también hacéis un trabajo genial. La escritora. Una gran suerte contar con la colaboración de una gran amiga.
      Un abrazo a todos.

  2. Hola, acabo de descubrir el blog, es una pasada.

    La mayoría de los lugares que aparecen… están sin identificar verdad?? Es que estoy buscando nombres o direcciones de los sitios, pero supongo que parte del encanto es que esto no lo sepa todo el mundo…

    Voy a seguir mirando las fotos, gracias por publicarlas.

    • Hola Veronica, me alegro muchísimo que te gusten mis fotos!!!
      Mira, pertenezco a una comunidad de fotógrafos de lugares abandonads que se llama Clubcela (hay web, con foros, etc). Una de las normas básicas es no revelar nunca los lugares que visitamos. De todas maneras te podías inscribir y apuntarte a una de las quedadas que a veces se organizan.
      Lo siento. Saluditos.

  3. Hola me parece un sitio espectacular, me gustaría saber donde está para poderlo visitar y hacer un proyecto de investigación de la universidad.

  4. Este sitio es precioso, yo la primera vez que estuve (hará unos 3 0 4 años) estaba mucho mejor conservado y apenas había grafittis. Aún quedaban todas las cristaleras de ‘la sala de baile’, y dos pianos!! Sin embargo ahora, no solo está mucho más destrozada, también han tapiado todo con maderas y han puesto sensores de movimiento que avisan a un vigilante. No obstante si consigues que no te vea (yo lo conseguí) el interior, ahora que no entra luz es muy tétrico.
    Aunque es una verdadera pena que se haya deteriorado tanto…

    • Realmente es un lugar maravilloso. Tengo compañeros que entraron hace años y la verdad, la degradación se ha hecho evidente en muy poco tiempo. He visto fotos de hace algunos años y es una pena encontrar lo en este estado tan lamentable.
      Me han contado lo de los sensores. Quizás es lo mejor…aunque como siempre, demasiado tarde. El mal ya está hecho.
      Un saludo!

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