El Faro

 

 

Le tenía muchas ganas a este lugar, sobre todo por encontrarse relativamente cerca de donde resido. En esta ocasión las largas horas al volante se reducen considerablemente y es un motivo más que me anima a desplazarme hasta allí, pero cometo un error, en esta ocasión voy solo, y es algo que nunca os aconsejo, jamás visitéis solo un lugar abandonado o “ aparentemente “ abandonado, podéis sufrir algún percance como el que tuve yo, pero… centrémonos en otros detalles, eso será otra historia.

Lo que más me llama la atención nada más llegar a la cementera es sin duda la enorme cúpula semiesférica. He buscado información y és difícil encontrar silos de este tipo para almacenar el cemento aún en proceso de fabricación. Probablemente lo que yo, metafóricamente llamo “faro”, se trate de un molino vertical de trituración de la piedra que llega por una cinta transportadora desde la cantera. Esta piedra después de varios procesos llega a convertirse en un producto con textura harinosa, la fina textura del cemento que hoy en día conocemos.

 

 

Al principio cuesta centrarse en la fotografía, en los diferentes encuadres que quiero hacer. En su interior se producen incesables crujidos producidos por las miles de lamas de chapas metálicas que conforman la estructura, y debido muy probablemente a los constantes cambios de temperatura en el exterior provocando dilataciones del metal. Este molesto ruido aumenta considerablemente debido a la fuerte resonancia que produce la cúpula que me envuelve.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Os muestro algunas fotos sin apenas edición.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al cabo de aproximadamente una hora y media finalizo la sesión, regreso a casa con cemento hasta en las cejas pero contento con haber podido ver este curioso lugar “abandonado “. Espero que os haya gustado.

 

 

 

 

 

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