El hotel del recuerdo

El hotel del recuerdo se trata en realidad de una residencia. No utilizo esta palabra en el reportaje que os enseño a continuación. No me gusta.

Residencia para mi es un lugar triste, oscuro. El último lugar de acogida, la última vivienda.

Sin embargo este lugar es todo lo contrario. Nos encontramos con un centro dotado de modernas instalaciones.  Un agradable hogar para gente mayor. Lleno de luz, color, mucho color. Todo pensado para el tipo de personas que lo habitaban. Todo pensado para hacerles la vida mucho más fácil.  Hasta aquí todo perfecto, la verdad es que no nos lo esperabamos. Sin duda,  el lugar mejor conservado que he visitado hasta el momento. Aunque siempre hay un pero. Sabíamos que tarde o temprano nos invadiría la tristeza, la melancolía, aún sin conocer a los ancianos. Seguro que todos hemos tenido algún familiar querido que seguramente pasó los últimos años de su vida en una residencia. Pero nunca lo hemos vivido tan de cerca, observando, deteniendo el tiempo en cada instantánea, accediento a infinidad de dependéncias que no puedes ver cuando estás de visita.

Entre foto y foto sabíamos que íbamos a encontrar objetos personales, sobre todo fotografías, muchas fotografías de sus seres queridos. Algún frasquito de colonía, fotos de una juventud ya pasada. Estos objetos, se mezclaban a menudo con aparatos y maquinaria que, constantemente, nos transportaban de nuevo al presente. Bombonas y máscaras de oxígeno, andadores, cajas de medicamentos, una silla de ruedas… aquella bata blanca que el enfermero de la Sra. María dejó olvidada…

Proximamente, EL HOTEL DEL RECUERDO.

 

 

Agarrando la vida

Agarrando la vida

 

Camané Park

Llevaba tiempo sin publicar un reportaje. Ha sido una época de fotos diferentes. Fotos que, muchos de los que me rodean, llaman imágenes “normales”.

Os dejo con mi segundo reportaje fuera del país y mi primer parque de atracciones abandonado. Un lugar sin grandes muestras de vandalismo.

Nada más llegar desistimos en la idea de entrar por la persistente lluvia. Fue al día siguiente, cuando pudimos hacerlo. La luz baja del sol daba de lleno en las pocas atracciones que quedaban, intensificando aún más los vivos colores con los que estaban pintadas. Tanto en las atracciones, como en los edificios de oficinas y vestuarios, se jugaba mucho con los colores. Sin embargo, en la gran mayoría de las fotos he querido hacer todo lo contrario, desaturarlos, apagarlos. Visualmente lo he encontrado más atractivo, aunque la idea original era todo lo contrario. He tenido que duplicar el reportaje ya terminado y volver a repetir, una por una, el proceso de edición. Ese color tan intenso restaba protagonismo a la propia imagen.

Espero que disfrutéis. Poder verlo en su totalidad clickando aquí, CAMANÉ PARK.

 

El edificio del estanque

El edificio del estanque

 

 

 

 

La casa de las mil ventanas III

Es una casa amplia, con paredes desnudas. Sin embargo llenas de detalles. En ocasiones evidentes, los encuadres son claros. Otras veces hay que buscarlos. Ocultos, a la espera de ser encontrados. Lo hago con las mismas ganas de quien busca un tesoro.

Me fascina las texturas de las paredes. La pintura, muy castigada por el paso de los años, ofrece con el paso de la luz unos matices y unos contrastes muy acusados. Fotografío sillas, muchas sillas. Me ayudan a que esas fotos hablen más, cuenten historias.

Frascos y botes perdidos en el tiempo, maletas aún por llenar. Hiedra que penetra por la pequeña ventana de de un lavabo, dando color a una oscuridad casi absoluta.

Os dejo con la última parte de La casa de las mil ventanas. Espero que os guste.

 

Tenedor

Tenedor

La casa de las mil ventanas II

Continúo mi visita a la casa de las mil ventanas. Son otras salas, otras luces. Las dimensiones del lugar me permiten seguir realizando fotos diferentes. Nuevos encuadres.

También os muestro fotos de la casa adjunta. Más pequeña pero sin duda con un gran encanto. Con paredes llenas de matices, de textura. Rincones llenos de misterio, cocina de un verde intenso…

El reportaje entero lo podéis ver aquí.

La pequeña cocina

La pequeña cocina

La casa del piano

Con toda seguridad el mejor sitio abandonado que he visto en mi vida.
Me dejó sin palabras, sin aliento. El lugar me abrumó. Son de aquellos lugares que volvería a hacer miles de fotos.

Mientras preparo el extenso reportaje que estoy editando, os dejo que vayáis “haciendo boca” con el relato de la escritora Vane López. Sin duda, uno de los más bonitos que ha escrito últimamente. Os dejo también con una de las fotos más representativas de la mansión. El gran piano.

No toques. Una historia de Vanessa López.

Podéis leerla clickando aqui.

El piano

El piano

La casa de las mil ventanas

No me fue difícil encontrar título a este reportaje. Una masía que, seguramente por el buen gusto en la decoración de sus paredes y por su grandes dimensiones, perteneció a una familia acomodada. Me la imagino años atrás rodeada de campos de cultivo, grandes extensiones de terreno propiedad de los señores que en ella vivían.

En la actualidad se trata de una vieja casa, inmersa en polígonos industriales, rodeada de fábricas. Escondida, no queriendo ser descubierta. Sus puertas, ventanas, la decoración que se ve,  nos da pistas de un pasado glorioso. Sillas perdidas, cargadas de historia. Alguna solitaria maleta que hace tiempo hizo su último viaje. Esperando ser rescatada del olvido más absoluto.

Me llama poderosamente la atención la gran cantidad de ventanas y  dependencias que hay en esta casa. Dedico mucho tiempo y muchas fotografías en ellas. Quizás demasiadas. Por  eso he querido dividir el reportaje en tres partes. Una primera y segunda parte donde me concentro en  habitaciones, ventanas y puertas. Realizo varias visitas, eso me permite fotografiar las entradas de luz con diferentes matices. Diferentes colores, diferentes contrastes. Dependiendo del día y su luz, la escena cambia completamente.

La tercera parte me dedico a fotografiar la casa adjunta, más pequeña pero también con mucho encanto. Aquí también incluiré muchos detalles, formas, texturas.

No os perdáis el relato de la escritora Vane López. Seguro que os encantará.

Espero que os guste LA CASA DE LAS MIL VENTANAS.

1916-2000 La gran comunidad 2

En la primera visita el lugar me abrumó por sus extraordinarias dimensiones. Un abandono demasiado grande como para fotografiarlo tan sólo en un par de horas. Por eso decidí volver. La entrada en esta ocasión fue algo más difícil. Por lo que me enteré en días posteriores, se había producido un grave accidente en su interior y se cerraron a “cal y canto” los accesos.

Al final pude entrar e hice las fotos que os muestro a continuación. Podrían ser muchas más, pero quizás sean las últimas…quien sabe.

Os dejo de nuevo con 1916-2000 La gran comunidad 2. Que disfrutéis.

El rincón del miedo

El rincón del miedo