Hotel siete estrellas II

La idea principal era entrar, un año más, a este gran lugar para hacer como digo yo siempre…cuatro fotos. Pero pasa lo que pasa. Después de un año descubres nuevos encuadres, me encuentro con una luz diferente. Ves en esas desnudas habitaciones cosas que habían pasado desapercibidas ante mi mirada.

La inmensidad del lugar y estar absolutamente sólo es una sensación realmente abrumadora. Hasta me atrevería a decir que altamente recomendable.

Poco a poco me adentro por sus oscuros pasillos, por las habitaciones… lo que hace algunos años fué el gran comedor. Despliego el trípode y me concentro en las fotos, en las tomas que quiero realizar. Al final, lo que iba a ser como mucho , una decena de fotos, se convierte en treinta, cuarenta fotos más o menos aprovechables. Vosotros juzgaréis.

Bienvenidos de nuevo al Hotel siete estrellas II. Que lo disfrutéis.

La lavanderia

La lavanderia

La Masía de los hilos

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Nos encontramos con esta masía en pleno polígono industrial. Rodeada de fábricas y de calles con tristes farolas. Desubicada, en un contexto que ya no le pertenece. Seguramente que antaño fue una magnífica construcción. Rodeada de campos de cultivo, extensas hectáreas de terreno, verdes y fértiles campos era el paisaje habitual de sus inquilinos cuando, temprano, se levantaban para realizar la tareas de labranza.

Lo que más nos sorprendió fue la gran cantidad de bobinas de hilo que inundaban el suelo de algunas de sus habitaciones.

Después de una inspección de los exteriores y asegurarnos que estaba deshabitada, nos decidimos a entrar. Os dejo con la Masía de los hilos. Espero que os guste.

La fábrica del Doctor Ítica. II parte

Hacemos las últimas fotos. Dejamos atrás la fábrica para dirigirnos a la explanada donde habíamos dejado el coche. Justo en ese momento, avanza hacia nosotros y a gran velocidad un vehículo en cuyo interior hay una persona muy, muy cabreada. Es el propietario o el encargado de vigilar la fábrica. Las cámaras y los trípodes de manera muy visible nos son de gran ayuda para apaciguar el cabreo monumental del caballero. Primeras palabras explicando nuestras intenciones, siempre con la verdad por delante, diciéndole lo que habíamos estado haciendo. Explicando nuestra afición de fotografiar este tipo de lugares. Y sobre todo, mil disculpas por la intromisión. Todo esto es suficiente para apaciguar los ánimos del señor. Al final después de una pequeña charla nos dice, de una manera mucho más amable, que abandonemos el lugar.

Esto no nos desanima a desplazarnos a una segunda fábrica. Sin duda, al acercarnos, la apariencia de abandono es más que evidente. Además es probable que no encontremos a ninguna persona esperándonos a la salida!!!

Sin más preparamos las cámaras, desplegamos los trípodes y nos disponemos a entrar a la segunda fábrica del Doctor Ítica. Seguro que os gustará.

 

La azotea

La azotea

 

La fábrica del Doctor Ítica

Una gran mole blanca de hormigón se hallaba ante nosotros. Parecía darnos la bienvenida. El aspecto de abandono era evidente. Nos miramos. Una vieja ventana sin cristales nos invita a colarnos en el interior sin hacer gran esfuerzo.

Nos encontramos en la fábrica del Doctor Ítica. Como solemos hacer en estos lugares, el grupo se empieza a dispersar para no molestarnos a la hora de realizar las tomas y los cuidadosos encuadres. Me centro en la parte del laboratorio, quizás la más atractiva de la fábrica. Hay muchas más dependencias, pero con poca fuerza visual.

Espero que disfrutéis con este mini reportaje.

Os dejo con la fábrica del Doctor Ítica.

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El laboratorio

El laboratorio

El hotel del recuerdo

El hotel del recuerdo se trata en realidad de una residencia. No utilizo esta palabra en el reportaje que os enseño a continuación. No me gusta.

Residencia para mi es un lugar triste, oscuro, el último lugar de acogida, la última vivienda.

Sin embargo este lugar es todo lo contrario. Nos encontramos con un centro dotado de modernas instalaciones. Un agradable hogar para gente mayor, lleno de luz, color, mucho color. Todo pensado para el tipo de personas que lo habitaban,  todo pensado para hacerles la vida mucho más fácil.

Hasta aquí todo perfecto, la verdad es que no nos lo esperábamos. Sin duda, el lugar mejor conservado que he visitado hasta el momento… aunque siempre hay un pero. Sabíamos que tarde o temprano nos invadiría la tristeza, la melancolía, aún sin conocer a los ancianos. Seguro que todos hemos tenido algún familiar querido que seguramente pasó los últimos años de su vida en una residencia. Pero nunca lo hemos vivido tan de cerca, observando, deteniendo el tiempo en cada instantánea, accediento a infinidad de dependencias que no puedes ver cuando estás de visita.

Entre foto y foto sabíamos que íbamos a encontrar objetos personales, sobre todo fotografías, muchas fotografías de sus seres queridos, algún frasquito de colonia, fotos de una juventud ya pasada. Estos objetos, se mezclaban a menudo con aparatos y maquinaria que, constantemente, nos transportaban de nuevo al presente. Bombonas y máscaras de oxígeno, andadores, cajas de medicamentos, una silla de ruedas… aquella bata blanca de Sara, la enfermera de la Sra. Antonia, que un día dejó olvidada…

Os dejo con HOTEL DEL RECUERDO.

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Agarrando la vida

Agarrando la vida

Camané Park

Llevaba tiempo sin publicar un reportaje. Ha sido una época de fotos diferentes. Fotos que, muchos de los que me rodean, llaman imágenes “normales”.

Os dejo con mi segundo reportaje fuera del país y mi primer parque de atracciones abandonado. Un lugar sin grandes muestras de vandalismo.

Nada más llegar desistimos en la idea de entrar por la persistente lluvia. Fue al día siguiente, cuando pudimos hacerlo. La luz baja del sol daba de lleno en las pocas atracciones que quedaban, intensificando aún más los vivos colores con los que estaban pintadas. Tanto en las atracciones, como en los edificios de oficinas y vestuarios, se jugaba mucho con los colores. Sin embargo, en la gran mayoría de las fotos he querido hacer todo lo contrario, desaturarlos, apagarlos. Visualmente lo he encontrado más atractivo, aunque la idea original era todo lo contrario. He tenido que duplicar el reportaje ya terminado y volver a repetir, una por una, el proceso de edición. Ese color tan intenso restaba protagonismo a la propia imagen.

Espero que disfrutéis. Poder verlo en su totalidad clickando aquí, CAMANÉ PARK.

 

El edificio del estanque

El edificio del estanque

 

 

 

 

La casa de las mil ventanas III

Es una casa amplia, con paredes desnudas. Sin embargo llenas de detalles. En ocasiones evidentes, los encuadres son claros. Otras veces hay que buscarlos. Ocultos, a la espera de ser encontrados. Lo hago con las mismas ganas de quien busca un tesoro.

Me fascina las texturas de las paredes. La pintura, muy castigada por el paso de los años, ofrece con el paso de la luz unos matices y unos contrastes muy acusados. Fotografío sillas, muchas sillas. Me ayudan a que esas fotos hablen más, cuenten historias.

Frascos y botes perdidos en el tiempo, maletas aún por llenar. Hiedra que penetra por la pequeña ventana de de un lavabo, dando color a una oscuridad casi absoluta.

Os dejo con la última parte de La casa de las mil ventanas. Espero que os guste.

 

Tenedor

Tenedor