La casa de las mil ventanas III

Es una casa amplia, con paredes desnudas. Sin embargo llenas de detalles. En ocasiones evidentes, los encuadres son claros. Otras veces hay que buscarlos. Ocultos, a la espera de ser encontrados. Lo hago con las mismas ganas de quien busca un tesoro.

Me fascina las texturas de las paredes. La pintura, muy castigada por el paso de los años, ofrece con el paso de la luz unos matices y unos contrastes muy acusados. Fotografío sillas, muchas sillas. Me ayudan a que esas fotos hablen más, cuenten historias.

Frascos y botes perdidos en el tiempo, maletas aún por llenar. Hiedra que penetra por la pequeña ventana de de un lavabo, dando color a una oscuridad casi absoluta.

Os dejo con la última parte de La casa de las mil ventanas. Espero que os guste.

 

Tenedor

Tenedor

La casa de las mil ventanas II

Continúo mi visita a la casa de las mil ventanas. Son otras salas, otras luces. Las dimensiones del lugar me permiten seguir realizando fotos diferentes. Nuevos encuadres.

También os muestro fotos de la casa adjunta. Más pequeña pero sin duda con un gran encanto. Con paredes llenas de matices, de textura. Rincones llenos de misterio, cocina de un verde intenso…

El reportaje entero lo podéis ver aquí.

La pequeña cocina

La pequeña cocina

La casa del piano

Con toda seguridad el mejor sitio abandonado que he visto en mi vida.
Me dejó sin palabras, sin aliento. El lugar me abrumó. Son de aquellos lugares que volvería a hacer miles de fotos.

Mientras preparo el extenso reportaje que estoy editando, os dejo que vayáis “haciendo boca” con el relato de la escritora Vane López. Sin duda, uno de los más bonitos que ha escrito últimamente. Os dejo también con una de las fotos más representativas de la mansión. El gran piano.

No toques. Una historia de Vanessa López.

Podéis leerla clickando aqui.

El piano

El piano

La casa de las mil ventanas

No me fue difícil encontrar título a este reportaje. Una masía que, seguramente por el buen gusto en la decoración de sus paredes y por su grandes dimensiones, perteneció a una familia acomodada. Me la imagino años atrás rodeada de campos de cultivo, grandes extensiones de terreno propiedad de los señores que en ella vivían.

En la actualidad se trata de una vieja casa, inmersa en polígonos industriales, rodeada de fábricas. Escondida, no queriendo ser descubierta. Sus puertas, ventanas, la decoración que se ve,  nos da pistas de un pasado glorioso. Sillas perdidas, cargadas de historia. Alguna solitaria maleta que hace tiempo hizo su último viaje. Esperando ser rescatada del olvido más absoluto.

Me llama poderosamente la atención la gran cantidad de ventanas y  dependencias que hay en esta casa. Dedico mucho tiempo y muchas fotografías en ellas. Quizás demasiadas. Por  eso he querido dividir el reportaje en tres partes. Una primera y segunda parte donde me concentro en  habitaciones, ventanas y puertas. Realizo varias visitas, eso me permite fotografiar las entradas de luz con diferentes matices. Diferentes colores, diferentes contrastes. Dependiendo del día y su luz, la escena cambia completamente.

La tercera parte me dedico a fotografiar la casa adjunta, más pequeña pero también con mucho encanto. Aquí también incluiré muchos detalles, formas, texturas.

No os perdáis el relato de la escritora Vane López. Seguro que os encantará.

Espero que os guste LA CASA DE LAS MIL VENTANAS.

1916-2000 La gran comunidad 2

En la primera visita el lugar me abrumó por sus extraordinarias dimensiones. Un abandono demasiado grande como para fotografiarlo tan sólo en un par de horas. Por eso decidí volver. La entrada en esta ocasión fue algo más difícil. Por lo que me enteré en días posteriores, se había producido un grave accidente en su interior y se cerraron a “cal y canto” los accesos.

Al final pude entrar e hice las fotos que os muestro a continuación. Podrían ser muchas más, pero quizás sean las últimas…quien sabe.

Os dejo de nuevo con 1916-2000 La gran comunidad 2. Que disfrutéis.

El rincón del miedo

El rincón del miedo

La casa del pantano

Daba casi ya por finalizado las fotos de Piscinas de barro, levanto la vista para observar el maravilloso paisaje que nos rodeaba y allí, en lo alto de un cerro cercano a la piscina, parecía divisar lo que probablemente era una casa abandonada. Mi mirada se dirige a mi mujer y a mis hijos y, sin mediar palabra, me contestan:

- Ni se te ocurra!!! estás loco???

Posiblemente ellos veían la casa del terror, una de tantas casas que a veces salen en sus peores sueños. Rápidamente me doy cuenta de que no lo conseguiré. Creo que no me van a acompañar.

Ellos siguen su plácido camino hasta el pantano mientras yo aprovecho para salir corriendo y hacer en tiempo récord, este mini reportaje.

Disfrutar viendo las fotos de un abandono totalmente inesperado. Espero que os guste. Os dejo con La casa del pantano.

El baño

El baño

Piscinas de barro

Estaba de vacaciones en un pequeño pueblo de la “España profunda”. Demasiada paz, demasiada tranquilidad. El mismo pueblo donde paso unos días cada verano. La verdad es que tenía ganas de fotografiar algo diferente. De experimentar las sensaciones que solo se producen cuando fotografías un lugar abandonado. Casualmente este año conocí a una persona amante como yo de la fotografía. Como podéis comprender no tardó en surgir una cierta amistad entre nosotros, y mas en un pequeño pueblo, donde lo único importante para sus habitantes, es realizar las tareas del campo, y echar unas partidas de dominó en el pequeño bar.

Pues bien, esta persona me indicó donde podía hacer un puñado de fotos a una piscina hace años abandonada.  Antaño cubierta de agua, ahora tapada por una gruesa capa de barro.

En poco mas de media hora realicé estas fotografías, lo suficiente para hacer una pequeña pausa, mirar el horizonte, a la parte más alta de un cerro y descubrir lo que parecía ser una casa abandonada. Posiblemente donde bajaban a darse un refrescante baño. Pero… eso será en el siguiente reportaje.

Ahora os dejo con Piscinas de barro. Espero que os guste.

Piscinas de barro

Piscinas de barro